Celebremos juntos la Semana de la Educación Ambiental y Día de la Educación al Aire Libre 2019

Me cuido, mejoro mi escuela y cambio mi mundo. El compromiso con el cuidado de uno mismo y hacia el medio ambiente hace que las y los estudiantes tengan un criterio reflexivo y se sensibilicen con el cambio climático.

Durante la Semana de la Educación Ambiental se busca que la comunidad educativa y la comunidad en general comprenda la importancia de ser parte activa y consciente del cuidado del ambiente, buscando soluciones a problemas como la reducción de áreas forestales, el deterioro de la calidad de aire, la excesiva generación de residuos (como tecnopor y plásticos de un solo uso), y la necesidad de valorar los productos y costumbres locales.

Una institución educativa, que es consciente de los problemas que hoy enfrenta el ambiente y se compromete a tomar acción, se convierte en un agente de cambio. Es uno de los espacios donde las y los estudiantes aprenden a cuidarse y a cuidar su entorno. Por ello, se busca que, dentro y fuera de la escuela, la comunidad educativa y la comunidad en general promuevan la alimentación y los entornos saludables, considerando la cultura local, respeto de la biodiversidad y cuidado del ambiente. Proyectos Educativos Ambientales Integrados (PEAI), como una iniciativa que promueve buenas prácticas ambientales en las escuelas, es una muestra de lo que se puede hacer desde la escuela, a través de  proyectos como EsVi (aprovechamiento de espacio en desuso, implementación de áreas verdes), MARES (manejo de residuos sólidos), Mi huella (medición y reducción de huella de carbono) y más. 

Con libertad de movimiento para la estimulación personal
La naturaleza nos ofrece un entorno de aprendizaje muy rico, en donde cada día aparece una situación diferente que aporta al desarrollo de nuevas habilidades en las y los estudiantes, así como la autoestima, el emprendimiento y la creatividad.

La autonomía impulsada de forma natural desde la naturaleza
Es posible aprovechar los recursos que la misma naturaleza nos da para que la formación de los estudiantes se nutra de nuevos matices. La necesidad de movimiento, por ejemplo, aporta al desarrollo neurológico, así como la curiosidad influye en el refuerzo de la confianza, impulsando la independencia, el liderazgo y generando habilidades sociales sanas (salud mental) para su futura participación en la sociedad. Además, fuera del aula, a cada cosa se le dota de una cualidad, lo que hace cada clase nueva y emocionante.  

Otros beneficios de aprender y enseñar al aire libre son “mejora la salud y los patrones de sueño”, “optimización del estado físico y la agilidad”, “mejora de la comprensión y mejora de la concentración” y “mejora de la comprensión y la apreciación del entorno”.

Guía de orientaciones
Descarga aquí la Guía de orientaciones para la Semana de la educación Ambiental y Día de la Educación al Aire Libre 2019.

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